VAMPS en Chile: hedor, disfraces y J-rock

El más reciente fenómeno del rock-pop japonés se presentó en el Teatro Caupolicán este sábado, para cerrar su primera gira mundial en su único show por Latinoamérica. Hubo más de 5 mil fanáticos que vinieron de distintas partes de Chile y el continente para presenciar a una de las más grandes figuras del J-Rock de las últimas décadas: VAMPS.

Al principio no sabía si escribir o no esta nota (de partida porque fui de público, ya que no nos acreditaron, aunque igual fui de invitado por Noix, la productora), pero en realidad no podía ser de otra forma. Hyde, una de las figuras máximas del rock-pop japonés estaba aquí, una visita ni siquiera esperada por los fans, puesto que muchos dábamos por sentado que nunca vendrían y sólo podríamos contentarnos con ver las presentaciones en DVD.

La fiesta comenzó a las 8pm, no sin antes los típicos incidentes que suceden cuando las expectativas son grandes: niñitas desmayadas por el calor de la tarde, gente acampando con días de anticipación y muchos curiosos mirando las ‘inusuales’ vestimentas de la fanaticada local.

Todo el mundo iría con su mejor atuendo, las expectativas eran grandes y fueron recompenzadas pues el recital parecía más un carrete non-stop, con un vocalista demente que hizo gala tanto de su gran capacidad vocal (aunque haya desafinado feo en más de una ocasión, pero en el contexto en el que estábamos en serio daba lo mismo) y también grandes reflejos para esquivar la gran cantidad de peluches y sostenes que le lanzaban al escenario, algunos parece que a matar. Increíble.

Bueno… lo que se dice “increíble” no tanto, puesto que ya es una mala costumbre que todos los recitales sean increíbles. Seamos claros: un recital no puede ser ‘increíble’ si lo mejor del show fueron los covers que tocaron. Reconozco que Trouble (tema original de Shampoo y conocido mundialmente por aparecer en la película de los Power Rangers) casi me hizo saltar como chango junto con todo el público, y Live Wire fue uno de los temas que más sólidos se escucharon. Fuera de eso, sólo hubo un par de temas- Angel Trip y Sweet Vanilla- en los que se pudo escuchar algo de la calidad que algunos esperábamos.

Lo que es indiscutible es que los japoneses quedaron mega atónitos con lo prendido que es el público jrock chileno, algo que definitivamente nunca ha fallado y evidentemente esta no sería la ocasión, era impresionante ver como una gran masa de gente se movía al unísono en un carrete desenfrenado en temas como Revolution, Trouble, Hunting y Sex Blood Rock n’ Roll, algo que nunca se ve en Japón en donde el público es de una fomedad apabullante.

Y como estos japos estaban bien dateados aprovecharon la ocasión para grabar la presentación para un futuro DVD, así que fans, ya saben, a descargarlo cuando salga para que se vean junto a sus amigos (afortunadamente en el DVD no se apreciará el olor del lugar, se notó que varios acamparon como 3 días antes y no se bañaron – y no weones, no pasó piola-). En efecto, fue uno de los recitales con más gente hedionda de los que he ido.

Como hoy ando poco creativo y tengo mucha pega que hacer, voy a ponerle nota al show -a modo personal eso sí, para que después no anden diciendo que soy soberbio-: 6 de 10, aprobado, pero a duras penas. Claro que si eres una colegiala fan de Vamps obviamente le das 9999 de 10, ya que para ellas fue un carrete la zorra, pero para uno que es un poquito más viejo y cacha a estos músicos desde hace más de 10 años la cosa claramente quedó al debe.

¿Y por qué al debe? Simple. Los seguidores más experimentados de la música nipona sabemos que Vamps es la banda de ‘hueveo’ por así decirlo de Hyde, vocalista de la banda y uno de los músicos más importantes del rock japonés moderno y figura indiscutida de L’Arc~en~Ciel, una de las bandas responsables de que el J-Rock se haya masificado a través del mundo. Por lo tanto algunos ilusos como yo teníamos una pequeña ilusión de no escuchar solamente a Vamps, si no que también algo más de su amplio repertorio.

En este sentido la banda pecó un poco de egoísmo (lo que es poco decir, más divos que ellos imposible), puesto que tocaron el mismo setlist de toda la gira y no hicieron nada especial por ser su primera vez en Chile.

En los aspectos técnicos, por si a alguien le interesa, el sonido acopló un par de veces y sonaba demasiado fuerte en cancha pero super bien en tribuna, 20 temas, casi 2 horas de show, y frases notables como: “Quiero comer chilenos“. marcaron la jornada.

En resumen:

Lo bueno: Los covers, entrentenidos, buen sonido y lograron prender a todo el público.
Lo malo: Que los covers hayan sido lo bueno.
Lo feo: Además de la gran cantidad de hediondos, que se me haya pegado Trouble, un pésimo tema que llevo escuchando ya por tercer día consecutivo y mi cerebro parece explotar.

Publicado by Germán en J-Pop, J-Rock, Recitales, Reviews

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